Las Instituciones precisan, para el cumplimiento de sus fines, de una gestión profesional que priorice la selección independiente de inversiones, sin sesgos y con procesos objetivos de toma de decisiones. La orientación al muy largo plazo, haciendo compatible la sostenibilidad de atender las necesidades inmediatas con el crecimiento del patrimonio a largo plazo conlleva un equilibrio que requiere pautas muy claras de actuación y de planificación.
El control y la contención de costes cargados por las entidades financieras así como el acceso en condiciones privilegiadas de comisiones a los más exclusivos gestores de activos privados (capital y deuda privados, infraestructuras, inmobiliario, recursos naturales) constituyen un elemento diferenciador en la gestión profesional del patrimonio de las Instituciones que en general, sólo se logran, apoyándose en asesores financieros independientes especializados en grandes inversores privados.